Dicen que en La Mancha el viento no solo mueve molinos, también despierta sueños.
De esa tierra nacemos. De sus caminos, de sus casas, de sus campos abiertos y de todo aquello que, sin hacer ruido, lo dice todo.
Estas imágenes no son solo lugares, son momentos que siguen vivos: escenas que podrían haber sido contadas, rincones que aún guardan el eco de aquello que un día se escribió. Molinos, horizontes, tierras secas, vida sencilla.
Como en El Quijote, aquí todo parece cotidiano… hasta que se mira de verdad.
Porque hay historias que no terminan.
Y paisajes que las siguen contando.
Edu.