El encanto de las casas mediterráneas

Llega el verano y toca alejarse de la ciudad y refugiarse en el campo, para recargar las pilas. Y si hay un tipo de casas que nos enamora con su estilo y por la paz que transmiten son casas mediterráneas. Por un lado, nos trasladan a pueblos con encanto a la vera del mar donde siempre hace sol y el tiempo parece discurrir más despacio. Por otro, su sencillez nos permite olvidarnos de todo y centrarnos solamente en nosotros mismos y en nuestra paz interior.

En el post de hoy vamos a hacer un repaso a las rasgos característicos de las casas mediterráneos que nos roban el corazón y quién sabe, pueden servirte de inspiración para incluirlos en tu hogar para sentirte un poquito más cerca del Mediterráneo. 


 

El lugar perfecto para los materiales naturales

El encanto de las casas mediterráneas

Las casas mediterráneas tienen algo en común: están rodeadas de naturaleza, por dentro y por fuera. El blanco es su color fetiche y va siempre acompañado de tonos y materiales naturales. Los textiles combinan tonos neutros con otros de estampados clásicos pero atemporales que le den un toque de color evitando caer en una sobriedad excesiva. 

Los muebles y los pocos ornamentos decorativos se alejan por completo de la perfección de lo hecho en masa. Por ejemplo, las mesas de madera suelen ser rústicas. En ellas se puede ver el paso del tiempo y la nobleza del material con todas sus imperfecciones y su carácter. El mimbre es otro de los materiales que se alza como protagonista de lámparas, sillones y cestos. ¿Lo mejor de todo? Que puedes rescatar del desván de tus abuelos o de mercadillos de segunda mano piezas de este estilo que encajan perfectamente en una casa mediterránea.


 

La exuberancia de los detalles

El encanto de las casas mediterráneas

Una de las ventajas de que las paredes, tanto en el interior como en el exterior de las casas mediterráneas, sean de un blanco impoluto es que ceden el protagonismo a los detalles. Las puertas y las contraventanas son de llamativos colores azules, y la atención se centra en la naturaleza exuberante que centra todas las miradas. Si además se trata de un árbol o una enredadera estratégicamente colocada para proporcionar sombra en las horas más calurosas del día, ¡entonces no nos puede gustar más!


 

Cocinas que invitan a alargar la sobremesa

El encanto de las casas mediterráneas

La vida mediterránea gira en torno a disfrutar de la vida con los nuestros y casi siempre alrededor de una mesa, alargando las sobremesas todo lo posible. Por eso, la cocina de las casas mediterráneas son el corazón del hogar. En ellas todo se hace sin prisa y se cocina con mimo y esmero. Uno de sus rasgos más característicos es el gran tamaño, que permite acoger a toda la familia. No puede faltar en ella una mesa de madera natural de grandes dimensiones para poder hacer hueco a los nuestros. 


 

Dormitorios etéreos

El encanto de las casas mediterráneas

Las casas mediterráneas son el lugar por antonomasia al que acudimos para alejarnos de todo y descansar. Por eso, las habitaciones transmiten tanta paz que con solo entrar en ellas nos liberamos de todo el estrés acumulado, ¿te imaginas la sensación de despertarte en una habitación que infunde tanta serenidad? ¡Una recarga de pilas total! Prácticamente desprovistas de elementos decorativos, paredes, muebles y textiles tienen un solo color: blanco. Aunque, para romper la monotonía, puedes incluir algún cojín o manta de estampados tradicionales que se fundan con el ambiente tradicional de este tipo de casas. 


 

¡No sin mi comedor exterior!

El encanto de las casas mediterráneas

Por último, pero no por ello menos importante, una de las cosas que más nos enamora de las casas mediterráneas es el comedor exterior tan típico en ellas. Bien resguardado del sol, pero recibiendo luz durante todo el día, es perfecto para hacer lo que más nos gusta cuando hace buen tiempo: pasarnos el día fuera de casa, disfrutando del aire libre. Para conseguir recrear este especial ambiente solo necesitas una gran mesa, bancos y sillas de madera porque, ya sabes, ¡cuantos más seamos, mejor! Asegúrate de que se trata de piezas con carácter, únicas y que tengan una historia que contar, aunque no hagan juego. Vístelas con manteles y cojines para darle un punto acogedor y no te olvides de contar con lámparas o velas que den una luz cálida y que puedas alargar las reuniones hasta la madrugada.


 
 

*Las imágenes utilizadas no son propiedad de Eturel


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